Categorías
Evangelio del día

¡La muerte no podía retenerlo!

“La muerte no podía retenerlo”, dice Pedro de Jesús, ajusticiado “por hombres sin ley”, y es que Dios había asegurado en las Escrituras que su ungido no conocería la corrupción, por eso lo rescató. Este es el núcleo del mensaje pascual que será repetido cada día de la Octava Pascual para hacerlo propio. Es cierto que la muerte puede retener al creyente en la tumba e impedirle resucitar. La muerte tiende hilos largos y fuertes en la vida humana, capaces de sujetarla y robarle todo horizonte de autenticidad. Tradicionalmente se habla de la idolatría de la riqueza, del poder y del placer efímero, que son auténticos lazos de muerte, porque deshumanizan a la sociedad y niegan acceso a los valores del proyecto de Dios. Su palabra tiene la fuerza para librarnos de la muerte. Aunque en un plano diferente, sabemos que la corrupción es promovida “por hombres sin ley” que favorecen sus propios intereses. ¿Vivimos retenidos por la corrupción y la muerte?