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Impulso Espiritual

A pesar de que sea común y fácil la lectura ‘un tanto maniquea’, por la influencia del neoplatonismo en los primeros siglos del cristianismo, no es posible leer el Evangelio dividiendo el mismo mundo entre los buenos y los malos, la cizaña y el trigo; sobre todo si nosotros nos ponemos en el bando de los buenos. No. todos podemos y de hecho somos a veces trigo, a veces cizaña. Quiera Dios nos libre de la tentación de considerarnos los únicos dignos y nos libre de ser cizaña.