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Evangelio del día

Impulso Espiritual

“Señor mío y Dios mío”. Santo Tomás, apóstol nos dejó como herencia esta exclamación que, hasta hace poco y aún hoy unos cuantos, usan en el momento de la elevación de los dones para su consagración. Y es que en Tomás nos vemos todos: ganas de pruebas, pero también de no creer porque otros vieron…. Queremos más que ver…. tocar y tocar las heridas del crucificado. Jesucristo sigue presente en los crucificados de la historia, buen lugar para encontrarnos con Él.